Noche oscura, tintineo fulgurante de estrellas lejanas... Rumor de olas en el mar de mis recuerdos que
languidecen al cobijo de los sueños enmarañados... Y tú, que sin atisbo de intuirlo, llenas con tu ausente
presencia la estable inestabilidad de este alma tortuosa, enmudecida y anhelante de tu persona, de tu
calor... El frío resquebraja en mil pedazos la complicidad antaño compartida, y, me sumerge en tinieblas
dónde sólo la luz de tu mirada permanece omnipresente... Esos ojos... Tan llenos de amor enteramente
mío en ese fugaz instante... que duele... Esos ojos... que me hicieron descubrir tantas convencionalidades
vanas e inútiles disipadas mirándome en ellos... Esos ojos , llenos de magia , de inalcanzables metas de
antemano ya perdidas , por las circunstancias que , juguetonas, desplazaron nuestros destinos a
universos siempre constantes pero en dimensiones paralelas , sin tener en cuenta que ese punto de
inflexión tatuaría a fuego nuestros sentimientos tan alborotadoramente permanentes , renacientes en
cada brizna de ilusión... Esos ojos, que saben más de mí que yo misma, que acarician aterciopeladamente
cada secreto más hondo de esta memoria caprichosa que, agazapada en la oscuridad , los revive precisos,
con pinceladas exactas en cada matiz de su luz... Y me hallo aquí, embebida y absorta, persiguiendo su
estela, sedienta de perderme en ellos sabedora y consciente de que tú anhelas los míos en igual
intensidad y deseo... Y yo tan sólo dibujo sombras de palabras que reflejan un ápice de lo que atesoró
ese cruce de miradas, esa historia inacabada, sin final y sin retorno posible... Y vuelvo a mi caldero,
perdiéndome entre pociones y sortilegios... Y tú sin saberlo, sólo presintiendo y yo con el corazón
encogido, ahogando sentimientos... Quizá en otro lugar, en otro momento, en otro cruce de caminos
logremos aunar destinos y participar libremente en ellos... Ahora no, no en esta vorágine que marchitaría
los senderos predefinidos por nuestras vidas, porque las conciencias enturbiarían demasiado los sueños
y perderían su halo de misterio, su magnánima esencia de sublime sensación inigualable... Ahora sólo es
tiempo de silencios que gritan desde el alma y que nunca serán sonidos tuyos a pesar de ser provocados
por ti... Tan sólo fieles reflejos de una imposible posibilidad... De aquellos momentos... Sólo esos ojos,
tuyos... míos... nuestros... ( Acacias amarillas , una rosa roja y otra rosa blanca ) ...