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    July 17

    GUÁRDAME...

       

     

     

     

    GUÁRDAME UN DÍA 

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    Guárdame un día para convertirlo en hoy,

    allá en el futuro.

    Un día no muy lejos, una noche eterna,

    tan larga como el tiempo en que no supe de ti.

     

    Guárdame un rincón para siempre en tu alma,

    que sea sólo mío

    y donde no exista el tiempo.

     

    Donde no haya esperas,

    donde no cuente días,

    ni semanas, ni horas.

     

    Hazme un hueco entre tus brazos

    para meterme en ellos

    desde el momento en que te vea a lo lejos

    sonriendo para mí,

    para nunca más despedirme de nuevo.

     

    (Carmen Hernáiz)


     

    ...ternura...

     

    La ternura

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    No es ternura el fuego de una pasión...

    sino la suavidad de una caricia.

    No es ternura el oleaje que se desborda...

    sino el beso del cielo con el mar.

    No es ternura la montaña que nos sobrecoge...

    sino la macetita de violeta perfumando en la ventana.

    No es ternura lo grandioso...

    sino la delicadeza, la insignificancia, el detalle.

    No es ternura lo que se da...

    sino lo que se refleja y se deja traslucir.

    No es ternura el sol que calcina...

    sino la luna que embruja...

    El fuego que abraza...

    sino el leño que se consume.

    No es ternura lo que sobresale y resalta...

    sino el escondite...el beso... la insinuación...

    la luz y la rosa.

    La ternura es eso que...

    vitaliza al viejo...

    duerme al niño...

    ¡ y desarma al hombre !

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    Zenaida Bacardí

    July 15

    LuNa...el capricho mismo

     

    La Luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo:

    «Esa criatura me agrada.» Y bajó muellemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales.

    Luego se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores.

    Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas.

    De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos,

    tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar.

    Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica,

    como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo:

    «Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo

    y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde;

    al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas;

    a los perfumes que hacen delirar;

    a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.

    «Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a

    quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas;

    de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde;

    al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen,

    a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida,

    a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura.»

    Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies,

    buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina,

    de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.

    CHARLES BAUDELAIRE

    ¿Y si esta noche llamas a la LuNa?

     
     
     

    Para llamar a la Luna no se necesita ser científico, ni hechicero, ni loco, ni malo, ni bueno.

    Sólo debes ser tú mismo y llamarla con todas tus ganas, y verás que te seguirá de la noche a la mañana.

    Tal vez pienses que con el primer rayo del alba ella te olvide y se vaya; pero la Luna no es así.

    La Luna es como tú y como yo, juguetona, caprichosa, berrinchuda

    ¡ah! Pero eso sí, amiga fiel en las buenas y en las malas.

    Llámala ésta noche y verás como llega corriendo hasta tu ventana para arrullarte cada madrugada,

    verás cómo su luz es capaz de ahuyentar monstruos de debajo de la cama,

    duendes y sombras tercos y tramposos que se esconden cuando a mamá llamas.

    Llámala de día y, si en el cielo no la vez aparecer, entonces mira alrededor

    pues tal vez te esté guiñando un ojo desde el plato de leche de un gato orgulloso,

    o quizá esté hecha garabato entre dibujos y borrones o en aquellas hojas hechas girones.

    Para llamar a la Luna no hace falta dinero, ni aparatos extraños o complejos;

    basta con que la llames cualquier noche de abril u octubre o cuando sea que la necesites

    y ella gustosa tomará tus manos, las llenará de luz de estrellas, de soles

    ¡en fin! De todo cuanto ella ve a sus alrededores

    y te contará en sueños historias de los siete mares, leyendas del otro lado de la tierra,

    te dirá de los tesoros enterrados en lejanas arenas.

    Sabrás las canciones más hermosas que el viento le ha cantado a las nubes y a las rosas;

    te relatará de sus amigos los unicornios y del valle encantado que habitan en un sol muy lejano.

    Si llamas a la Luna será por siempre tu fiel compañera

    y te darás cuenta cómo cada noche la hallarás en puntual espera,

    con su tenue luz encendida por si la noche miedo te diera ;

    porque la Luna es como tú y como yo,

    curiosa, aventurera, valiente y traviesa,

    gentil princesa que busca en tu cabeza un escondite que sólo tú y ella conozcan,

    donde ambos puedan soñar sin que nadie les diga que volar no es posible

    o que las estrellas no se pueden ni se deben alcanzar.

    La Luna sabe que eso es mentira,

    que si la llamas  no habrá para ti camino cerrado o cielo que no puedas surcar;

    porque al llamar a la Luna ésta será tuya y nadie te la podrá quitar.

    (de la Red)

    July 13

    ...y así...

     

     

     

     

       

     

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      Y así eres...

    Te pareces a mi cielo

    con sus nubes rosadas

    y sus pájaros de terciopelo

    derramando trinos

    en las mañanas

    sobre las siembras

    de trigo.

    Y te pareces

    a un sol de mayo

    sembrando girasoles

    amarillos

    sobre los campos mojados,

    calentando nidos

    en las ramas altas

    de los árboles.  

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    Y así eres…

    Como el perfume

    de las rosas

    que habitan en mi jardín.

    Y de pronto

    te pareces al ocaso

    de una tarde,

    dejando vacíos mis ojos

    de tu presencia

    cuando te alejas

    por el horizonte

    sin darte vuelta

    para mirarme.

    Y así eres…

    Alicia Rivas



     
     
     

     

     

     

    July 12

    La estación...

     

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    En la estación de Los Sentires, dicen que aparecen trenes inesperados,

    provenientes de destinos no señalados en el panel de las llegadas y que son trenes repentinos,

    que aparecen en instantes menos esperados, repletos de soñadores

    que vienen de un enigmático lugar costero llamado Silencio

    y que son jóvenes de ambos sexos, marineros de las ilusiones, que llegan en busca de vida.

    Allí, en la estación de Los Sentires, hay múltiples esquinas que, ahora, a comienzos del invierno,

    se impregnan de vaho, de aromas perdidos y reencontrados, de humedad vegetal, de blanca neblina

    donde se escucha el gorjeo de las palomas, los ruiseñores, las alondras y los mirlos

    alrededor de una fuente dorada a donde acuden a beber ángeles de plata.

    En una de esas esquinas, adornada de claras farolas encendidas rezumando diálogos con la luna,

    en un asiento a la intemperie, Elisa piensa y medita, sin que apenas se dé cuenta del paso del tiempo,

    mientras construye numerosos barquitos de papel con folios en blanco.

    Ella no es consciente de la otra esquina, la que está junto al café de los transeúntes,

    en donde un escritor de barba larga se enfrenta con el folio en blanco y comienza a escribir:

    “¡Destellos de luna sobre los rieles!”

    A lo lejos oigo el murmullo de una cabalgata consistente.

    ¿Será el tren de los soñadores que está llegando para paliar el desánimo?.

    “¡Destellos de luna sobre este café que me baila en los sentidos!”.

    Elisa construye barquitos de papel a los que va poniendo nombres.

    Y, de pronto, llega el alba y la luz del sol enciende la estación de Los Sentires donde, ¡sorpresa!,

    hay miles de esquinas ocupadas por miles de jóvenes que están construyendo barquitos de papel.

    Algunos de ellos escriben poemas en sus folios blancos.

    Y hay uno, delgado y con cara de melancolía, que fabrica pajaritas...

    mientras más allá, a lo lejos, se oye ya claramente el ruido de las bielas.

    Es el tren de los soñadores que está cerca de hacer su entrada en la estación de Los Sentires.

    Se escucha, en este intervalo, una canción tan inesperada como el amanecer.

    Alguien se acerca a Elisa interesado en comprarle el barquito de papel que tiene por nombre Fantasía.

    Elisa sonríe y se lo regala.

    Un blanco diálogo escribe, mientras tanto, el escritor en su folio:

    - Vengo a decirte que dentro de ti está la luz.

    - ¿Y quién eres tú?.

    - Un ángel de plata que bebe todas las noches de la fuente donde gorjean los pajaritos.

    Elisa pone el último nombre a su último barquito de papel.

    Es un nombre tan inesperado como el tren. Pero igual de soñador.

    El último barquito de papel se llama Convicción.

    Mientras tanto ya todos los jóvenes de las múltiples esquinas de la estación están en plena euforia

    de construir barquitos, escribir poemas y hay uno que hasta fabrica pajaritas.

    Después, Elisa se levanta reposadamente y se marcha a paso lento hacia el andén.

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    (By diesel)

    July 10

    ...dejé la Luna encendida...

     

     

    Poema del Consuelo.

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    Si vuelves...

    y estoy dormido,

    dejé la Luna encendida

    y la puerta abierta

    para que no tropieces

    con mis recuerdos

    y tus engaños.

    Si vuelves...

    y no es para dormir conmigo,

    no me despiertes,

    deja que duerma mi sueño.

    Apaga la Luna

    y dale más cuerda a la noche.

    Si vuelves...

    y decides irte de nuevo,

    borra cualquier evidencia

    que te delate…

    no te quedes a mi despertar.

    vete de mañana,

    cuando la luna se apague

    sin un beso de hasta luego,

    mientras yo te retengo

    con todas mi fuerzas en mis sueños.

    Si vuelves...

    y decides quedarte,

    ocupa tu lado en la cama

    duerme si quieres.. pero no me ames!

    que yo te amare en silencio

    y asumiré que nunca te fuiste.

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    (de la Red)

     

     

    July 09

    ... reflejos de ...

      

     LO QUE NECESITA MI ALMA...

    Hoy

    necesito

    todas las estrellas

    de una noche constelada

    anidando en tu mirada,

    reflejos de mi alma enamorada.

    Yo preciso

    todas las caricias

    que guardan tus manos,

    todos los besos

    que no me has dado,

    todos los deseos

    que esconde tu cuerpo.

    Yo deseo

    una rebanada de cielo

    en mi almohada,

    con susurros de madrugada

    que provean mi alma de sueños.

    Un amanecer más bello

    dibujado en mi ventana.

    Un atardecer

    recostada en tu pecho.

    Escuchando

    en el silencio más bello,

    sólo, los latidos

    de tu corazón

    que me aseguren

    que marcha bien el universo.

    Necesito

    toda la lluvia de tu cuerpo,

    todo el aire de tu aliento,

    toda la ternura de un te quiero.

    Y te necesito

    derramando caricias

    con tus dedos

    sobre mi espalda,

    eternizando las horas

    en el tiempo…

    Alicia Rivas

    se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes...

     

     

     La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes:

    como una idiota.

    Lo había visto llegar una mañana,

    caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado:

    “Este hombre se cree Dios”.

    Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas,

    se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido

    a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo.

    Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella,

    por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante,

    por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo,

    por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario.

    Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia

    que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones.

    Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera.

    Entonces la tía Daniela lo dotó de una inteligencia deslumbrante, una virtud de ángel y un talento de artista.

    Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres.

    Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales,

    entregada hasta las uñas a los deseos

    y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse

    y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor.

     

     

    ÁNGELES MASTRETTA (Mujeres de ojos grandes)

    Si...

     

    OLVÍDAME

     

     

    Olvídame;

    si cada fibra de tu ser

    al vibrar no me recuerda,

    olvídame.

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    Si puedes mirar la noche estrellada

    sin dejar tus ojos colgados

    de la más pequeña

    que tintineando te habla,

    olvídame.

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    Olvídame,

    si puedes pasar impasible

    ante el dolor

    y no estremecerte ante los ojos...

    tristes de un niño,

    olvídame... 

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    Si al contemplar cada tarde,

    cada noche,

    o cada amanecer,

    no esperas ver mi figura

    apareciendo de pronto,

    olvídame...

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    Olvídame, si otras voces

    de mi voz no te hablan.

    Olvídame,

    si el calor de los besos

    que no me das

    no se eternizan en rocas

    que golpean tu alma.

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    Olvídame,

    si al escuchar la pena

    que evoca el trovador

    desgranando lágrimas

    en su guitarra

    no quieres llorar también.

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    Olvídame

    si una flor,

     una mariposa,

    o el gato trasnochador

    que cruza la calle solitaria

    ya no te dicen nada,

    olvídame.

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     Si cuando estás solo

    no hablas de mí con el silencio,

    y no te emociona un recuerdo tibio

    rescatado al tiempo

     y ya todo te es igual...

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    Olvídame, amor mío,

    ¡olvídame! 

    (de la Red)