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September 30 Tu latido...
Tu latido es el mío.
Y luché contra el sueño y la fatiga, contra la ira sin fin y el desarraigo. Escudriñé, escarbé sin asomo de duda, entre las débiles pavesas ciegas de mi memoria por hallar un año, un solitario día, apenas un instante en que pude decir: jamás te amé; mas no encontré resquicio para mentirme a solas, para afirmar siquiera la negación más leve. Tu latido es el mío. Allí donde comienza ese deseo intenso al que nombramos vida, allí, resplandeciendo en los días distintos, en la ardiente espesura de mi asombro, con el sí, con el no del abismo o la suerte, silenciosa me esperas como el árbol de fuego que sostiene esa fruta lustral de la esperanza. Mi mirada te invoca en el presente, en el rumbo indeciso de cualquier lejanía de ese mar que me canta y me seduce con los ojos vehementes del relámpago. Eres sed del edén que no percibo y, en los acordes hondos de tu voz, perenne permaneces, con la música aterida del alma y la audaz primavera, en todas las palabras de la sangre.
(Jorge Padrón) Sintiendote...
Se desnuda la noche, ojos de luna, corazón de estrella latiendo lejana; tu nombre esta hecho de viento y de silencio, cielo para mi cielo voy abrir las ventanas.
Eres, estás, puedo sentirte como me siento.
Corazón de estrella latiendo a lo lejos basta un verso para cubrir la distancia.
Tu nombre aviva en mis labios sus altas hogueras de fuego y la noche se queda callada.
Cielo para mi cielo voy a cerrar las ventanas…
(Jim Ramos Ñañez)
September 29 7 frases para 7 pecados
AVARICIA
La avaricia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable por satisfacer sus necesidades, sin llegar nunca a conseguirlo. (Erich Fromm)
PEREZA
La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla. (Benjamin Franklin)
La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados. (Ernesto Sábato)
ENVIDIA
Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada, y nunca más odiosa que cuando pretende disfrazarse de justicia. (Jacinto Benavente)
LUJURIA
Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse. ( Baltasar Gracián)
GULA
Todo lo que se come sin necesidad,
se roba al estómago de los pobres.
(Mahatma Gandi)
IRA
No acometas obra alguna con la furia de la pasión; equivale a hacerse a la mar en plena borrasca. (Thomas Fuller) Tiempos enterrados
Te vistes entre impaciencia negando lo que el presente repite con insistencia, pretéritos olvidados... te engañas cual si las penas porque las notas ausentes murieron con el mañana... que asumes desmemoriado.
Y juras cuando te miro que el tiempo llevó en sus manos los cementerios frustrados de sueños intermitentes de ilusas expectativas cual cruces que un día llevamos... y ocultas el sol con dedos, porque en el fondo te mientes.
Es triste que los caminos se crucen cuando se acaban las fuerzas que derrocharon un día para quererse... Irónico es que parezcan tan débiles las palabras y sigan abriendo heridas... cual mensajeros de muerte.
Es polvo lo que resume, quizás, si es que polvo queda... es nada si es que algo existe que me devuelva a quererte... son lápidas de recuerdos... los que silentes navegan... y lágrimas que ya secas... no quieren volver a verte. (Beto Aveiga)
September 28 Blancanieves ¿inocente?...
Cuando murió la madre de Blanquita dijo su padre, el Rey: <<Esto me irrita. ¡Qué cosa tan pesada y tan latosa! Ahora tendré que dar con otra esposa…>> –es, por lo visto, un lío del demonio para un Rey componer su matrimonio–. Mandó anunciar en todos los periódicos: <<Se necesita Reina>> y, muy metódico, recortó las respuestas que en seguida llegaron a millones… <<La elegida ah de mostrar con pruebas convincentes que eclipsa a cualquier otra pretendiente>>. Por fin fue preferida a las demás la señorita Obdulia Carrasclás, que trajo un artefacto extraordinario comprado a algún exótico anticuario: era un ESPEJO MAGICO PARLANTE con marco de latón, limpio y brillante, que contestaba a quien le plateara cualquier cuestión con la verdad más clara. Así, si, por ejemplo, alguien quería saber qué iba a cenar en ese día, el chisme le decía sin tardar: <<Lentejas o te quedas sin cenar>>. El caso es que la Reina, que Dios guarde, le preguntaba al trasto cada tarde: <<Dime Espejito, cuéntame una cosa: de todas, ¿no soy yo la más hermosa?>>. Y el cachivache siempre: <<Mi Señora, vos sois la más hermosa, encantadora y bella de este reino. No hay rival a quien no hayáis comido la moral>>. La Reina repitió diez largos años la estúpida pregunta y sin engaños le contestó el Espejo, hasta que un día Obdulia oyó al cacharro que decía: <<Segunda sois, Señora. Desde el jueves es mucho más hermosa Blancanieves>>. Su majestad se puso furibunda, armó una impresionante barahúnda y dijo: <<¡Yo me cargo a esa muchacha! ¡La aplastaré como a una cucaracha! ¡La despellejaré, la haré guisar y me la comeré para almorzar!>>. Llamó a su Cazador al aposento y le gritó: <<¡Cretino, escucha atento! Vas a llevarte al monte a la Princesa diciéndole que vais a buscar fresas y, cuando estéis allí, vas a matarla, desollarla muy bien, descuartizarla y, para terminar, traerme al instante su corazón caliente y palpitante>>. El Cazador llevó a la criatura, mintiéndole vilmente, a la espesura del Bosque. La Princesa, que se olió la torta, dijo: <<¡Espere! ¿Qué he hecho yo para que usted me mate, señor mío? –el brazo y el cuchillo de aquél tío erizaban el pelo al más pintado– ¡Déjeme, por favor, no sea pesado!>>. El Cazador, que era mala gente, Se derritió al mirar a la inocente. <<¡Aléjate corriendo de mi vista, porque, si me lo pienso más, las lista…!>> la chica ya no estaba – ¡qué iba a estar! – cuando el verdugo terminó de hablar. Después fue el hombre a ver al carnicero, pidió que le sacara un buen cordero, compró media docena de costillas amén del corazón y, a pies juntillas, Obdulia tomó aquella casquería por carne de Princesa. <<¡Que mi tía se muera si he faltado vuestro encargo, Señora…! Se hace tarde… Yo me largo…>>. <<Os creo, Cazador. Marchad tranquilo –dijo la Reina–. ¡Y ese medio kilo de chuletillas y ese corazón los quiero bien tostados al carbón!>>, y se los engulló, la muy salvaje, con un par de vasitos de brebaje. ¿Qué hacía la Princesa, mientras tanto? Pues auto-stop para curar su espanto. Volvió a la capital en un boleo Y consiguió muy pronto un buen empleo de ama de llaves en el domicilio de siete divertidos hombrecillos. Habían sido jockeys de carreras y eran muy majos todos, si no fuera por un vicio que en sábados y fiestas les devoraba el coco: ¡las apuestas! Así, si en los caballos no atinaban un día, aquella noche no cenaban… Hasta que una mañana dijo Blanca: <<Tengo una idea, chicos, que no es manca. Dejad todo el asunto de mi cuenta, que voy a resolveros vuestra renta, pero hasta que yo vuelva de un paseo no quiero que juguéis ni al veo-veo>>. Se fue Blanquita aquella misma noche de nuevo en auto-stop –y en un buen coche– hasta Palacio y, siendo chica lista, cruzó los aposentos sin ser vista; el Rey estaba absorto haciendo cuentas en el Despacho Real y la sangrienta Obdulia se encontraba en la cocina comiendo pan con miel y margarina. La joven pudo, pues, llegar al fin hasta el dichoso Espejo Parlanchín, echárselo en un saco y, de puntillas, volver sobre sus pasos dos mil millas –que eso le parecieron, pobrecita–. <<¡Muchachos, aquí traigo una cosita que todo lo adivina sin error! ¿Queréis probar?>>. <<¡Sí, sí!>>, dijo el mayor: <<Mira, Espejito, no nos queda un chavo, Así que has de acertar en todo el clavo: ¿quién ganará mañana la tercera?>>. <<La yegua Rifífí será primera>>, Le contestó el Espejo roncamente… ¡Imaginad la euforia consiguiente! Blanquita fue aclamada, agasajada, despachurrada a besos y estrujada. Luego corrieron todos los Enanos Hasta el local de apuestas más cercano y no les quedó un mal maravedí que no fuera a parar a Rifífí: vendieron el Volkswagen, empeñaron relojes y colchones, se entramparon con una sucursal de la Gran Banca para apostarlo todo a su potranca. Después, en el hipódromo, se vio que el Espejito no se equivocó, y ya siempre los sábados y fiestas ganaron los muchachos sus apuestas. Blanquita tuvo parte de beneficios por ser la emperatriz del artificio, y, en cuanto corrió un poco el calendario, se hicieron todos superbillonarios –de donde se deduce que jugar no es mala cosa… si se va a ganar–.
CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS
Roald Dahl
...canción de los crepúsculos...
Desolación
Crece la noche en su fragor secreto de resinas, como un hilo de sangre en la espesura, crece la noche sin otra voz que el sordo murmurar del tiempo. La luna eclipsa su presencia y como sombra tenue se posa entre las ramas desoladas, en los oscuros quicios de las puertas, en los senderos olvidados donde la luz naufraga de nostalgia. Un preludio de alas anuncia el vuelo de la tarde y mientras crece la noche, yo escucho la canción de los crepúsculos, la voz oscura del misterio que enreda sueños en el telar vicioso de las horas y mece entre los mágicos follajes, las larvas del silencio.
(Cristina Maya)
September 27 Ayer tan solo fui...
Ayer murieron mis instantes, lo que fui. Se quedaron a ser parte de la historia, de un sueño sin color, de un poema sin poeta, en sepia. Se ahogaron en la copa de un vino tinto y en la inmortalidad.
Fui sentires, pasión, lo que amé, lo dulce y lo amargo, la impotencia y lo posible.
Ayer fui otra persona: mi pasado, un sueño en blanco y negro, una tarde gris, y un columpio solitario. Vivencias que duermen en las horas, como el tiempo, como el sol.
Fui hambre y buitre moribundo, aposento de fieras, una canción.
Ayer fui todo y fui nada, un invierno sin lluvia calmando la sangre enfurecida, un árbol sin hojas, un destino.
Ayer tan solo fui lo que hoy seré mañana.
(Kathya M. Rodríguez)
...mi corazón se acostumbro a no saber...
La inocencia que demuestra tu rostro
(magoless)
...que yo por tí...
La razón de tanto anhelo
Dame un recuerdo del mañana sin mañana, dame el más tierno adiós que hasta parezca un hola si lo miro con ganas. Dame tu vida en segundos en el suspiro estridente que logro robarte en llamas, dame tu transpiración, abrazada al momento, dame tu grito eterno, un “te quiero” no pensado, dame amor, dame algo, aunque no sea exclusivo, un minuto en tu camino, alguna tarde retozando en tus campos, la mariposa de alas firmes, el trino que rasga el cielo, la vertiente donde nace mi río, la bahía donde llega excelso. Dame perdón y nostalgias, la razón de tanto anhelo, dame el guiño esperado, la aceptación que espero, dame final que sea inmenso, cuando de mí, te has quedado con mi aire, mis sabores, mis colores, la suavidad de mi piel, cada una de mis razones, dame algo parecido, que yo, por ti, he de morir pobre.
(Publicado por Raúl)
September 26 Ahora...
SILENCIO Y LEJANÍA
Vino, me amó y partió; dejó a su paso plenitudes, placeres y vacíos; se perdió como el sol en el ocaso, como se pierden en el mar los ríos.
Ha de tener el sol otra alborada, y aunque el río se va, también se queda; pero de aquella fiera llamarada, ni el recuerdo quizá en su mente rueda.
Mantúvose en silencio y lejanía como quien duerme en brazos de la muerte; y yo permanecí esperando el día en que de nuevo su alma se despierte.
Y si al abrir sus ojos al pasado se detienen en mí por un momento, tal vez vuelva su amor arrebatado a producir un nuevo ofrecimiento.
Y aquí estaré, en deseos y temblores, sin recriminaciones, ni exigencia, para dar nueva vida a aquellas flores que a punto estuvo de agostar la ausencia.
(Francisco Alvarez)
¿tentación?
¿Qué es tentación?
Es el crepúsculo de un día de estío, es compartir un beso de amor contigo, es mirar esos lindos ojos, esos labios apetitosos... y dejarse llevar. ¿Qué es tentación?. Tentación es tu cuerpo, que a gritos llama el mío, es sentir tu calor y cariño, es ese necesitado encuentro, lo que a la pasión provoca, lo que al corazón encandila, eso que me vuelve loca y de ti me hace ser poseída. ¿Qué es tentación?. Tentación es... tu seductora mirada, el misterio de descubrir la sugestión de tu cuerpo, la excitación que me impulsa, esa atracción que me atrapa, es el azúcar..., es la sal de la vida, es sentirte mío, ser tuya, es ser uno, ser una. ¿Qué es tentación?. Es el capricho de la fruta prohibida, fruta prohibida que me ofreces, la dulzura de esos labios, esos labios cautivadores que me dicen: ¡CÓMEME!, y yo cohibida ¡Dios mío..., es lo que mas deseo comerme! ¿Qué debo hacer?. ¿Qué es tentación?. Tentación eres tú, tentación soy yo, tentación somos los dos, ¡TIÉNTAME!, ¡TENTÉMONOS!.
(Jane)
September 25 ¿Un príncipe?...no gracias...
LA CENICIENTA
"¡Si ya nos la sabemos de memoria!", diréis. Y, sin embargo, de esta historia tenéis una versión falsificada, rosada, tonta, cursi, azucarada, que alguien con la mollera un poco rancia consideró mejor para la infancia...
El lío se organiza en el momento en que las Hermanastras de este cuento se marchan a Palacio y la pequeña se queda en la bodega a partir leña. Allí, entre los ratones llora y grita, golpea la pared, se desgañita: "¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas! ¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!". Y así hasta que por fin asoma el Hada por el encierro en el que está su ahijada. "¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida? ¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida te dan esas lechuzas?". "¡Frita estoy porque ellas van al baile y yo no voy!". La chica patalea furibunda: "¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda! ¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche, zapatos de charol, sortija, broche, pendientes de coral, pantys de seda y aromas de París para que pueda enamorar al Príncipe en seguida con mi belleza fina y distinguida!". Y dicho y hecho, al punto Cenicienta, en menos tiempo del que aquí se cuenta, se personó en Palacio, en plena disco, dejando a sus rivales hechas cisco.
Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles tomándola en sus brazos varoniles y ella se le abrazó con tal vigor que allí perdió su Alteza su valor, y mientras la miró no fue posible que le dijera cosa inteligible. Al dar las doce Ceny pensó: "Nena, como no corras la hemos hecho buena", y el Príncipe gritó: "¡No me abandones!", mientras se le agarraba a los riñones, y ella tirando y él hecho un pelmazo hasta que el traje se hizo mil pedazos. La pobre se escapó medio en camisa, pero perdió un zapato con la prisa. el Príncipe, embobado, lo tomó y ante la Corte entera declaró: "¡La dueña del pie que entre en el zapato será mi dulce esposa, o yo me mato!". Después, como era un poco despistado, dejó en una bandeja el chanclo amado. Una Hermanastra dijo: "¡Ésta es la mía!", y, en vista de que nadie la veía, pescó el zapato, lo tiró al retrete y lo escamoteó en un periquete. En su lugar, disimuladamente, dejó su zapatilla maloliente.
En cuanto salió el Sol, salió su Alteza por la ciudad con toda ligereza en busca de la dueña de la prenda. De casa en casa fue, de tienda en tienda, e hicieron cola muchas damiselas sin resultado. Aquella vil chinela, incómoda, pestífera y chotuna, no le sentaba bien a dama alguna. Así hasta que fue el turno de la casa de Cenicienta... "¡Pasa, Alteza, pasa!", dijeron las perversas Hermanastras y, tras guiñar un ojo a la Madrastra, se puso la de más cara de cerdo su propia zapatilla en el pie izquierdo. El Príncipe dio un grito, horrorizado, pero ella gritó más: "¡Ha entrado! ¡Ha entrado! ¡Seré tu dulce esposa!". "¡Un cuerno frito!". "¡Has dado tu palabra. Principito, precioso mío!". "¿Sí? -rugió su Alteza. --¡Ordeno que le corten la cabeza!". Se la cortaron de un único tajo y el Príncipe se dijo: "Buen trabajo. Así no está tan fea". De inmediato gritó la otra Hermanastra: "¡Mi zapato! ¡Dejad que me lo pruebe!". "¡Prueba esto!", bramó su Alteza Real con muy mal gesto y, echando mano de su real espada, la descocó de una estocada; cayó la cabezota en la moqueta, dio un par de botes y se quedó quieta...
En la cocina Cenicienta estaba quitándoles las vainas a unas habas cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam- del coco de su hermana en el zaguán, así que se asomó desde la puerta y preguntó: "¿Tan pronto y ya despierta?". El Príncipe dio un salto: "¡Otro melón!", y a Ceny le dio un vuelco el corazón. "¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza! con ese yo me juego la cabeza... ¡Pero si está completamente loco!". Y cuando gritó el Príncipe: "¡Ese coco! ¡Cortádselo ahora mismo!", en la cocina brilló la vara del Hada Madrina. "¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta, que tus deseos corren de mi cuenta!". "¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-, no quiero ya ni príncipes ni nada que pueda parecérseles! Ya he sido Princesa por un día. Ahora te pido quizá algo más difícil e infrecuente: un compañero honrado y buena gente. ¿Podrás encontrar uno para mí, Madrina amada? Yo lo quiero así...".
Y en menos tiempo del que aquí se cuenta se descubrió de pronto Cenicienta a salvo de su Príncipe y casada con un señor que hacía mermelada. Y, como fueron ambos muy felices, nos dieron con el tarro en las narices.
Roal Dahl en "Cuentos en verso para niños perversos" Ed. Alfaguara. Búscame...
Búscame entre la hojarasca, de aquel bosque olvidado, aquel bosque de hechizo, perdido ya para siempre, incendiado ahora en mi recuerdo por las llamas de este otoño a veces luminoso, vivo, de rojos ensangrentado, y otras... gris, desangelado, vestido de niebla, mudo y frío.
(Stefanie)
Rosa de los Vientos
La vida en aquel valle era dulce y sosegada. Nada perturbaba su quietud. Las lluvias eran cálidas y mansas. Las suaves brisas del atardecer abanicaban las hojas de los castaños y esparcían el perfume de las malvas reales y las margaritas por los prados y los montes cercanos. En su soleado jardín el anciano cultivaba los rosales más delicados: la Rosa de Mar, de pétalos verde-azulados y fragancia de coral; la Rosa de Hielo, de tallos de cristal y capullos transparentes; la Rosa del Mediodía, cuya vida era tan corta que sólo podía ser admirada durante unos breves minutos; la Rosa del Anochecer, con hojas de terciopelo y pétalos negros cuajados de las chispas brillantes que el sol le prestaba antes de ocultarse en el horizonte; la Rosa del Arco Iris, semejando la paleta de un pintor que, en un descuido, hubiera mezclado todos los colores del universo... Era feliz el anciano, cuidando de su jardín extraño e irrepetible. Una noche, su sueño fue perturbado por una brusca sacudida seguida del estruendo ensordecedor de un viento huracanado. A la mañana siguiente, admirado, descubrió que entre los rosales de su jardín había florecido una variedad de rosas desconocidas para él. Los pétalos estaban hechos de aire y se deshacían con sólo tocarlos. Era algo insólito, una rareza, un regalo inesperado. Tenía que darle un nombre, y, tomando una de aquellas rosas entre sus dedos, decidió que la llamaría la Rosa de los Vientos. (Stefanie) September 24 naufragaré contigo...
Siempre contigo
Cuando sientas tu día sollozar Cuando sientas perderte en el vacío Cuando sientas que ya no puedes más
Cuando el ruido trastorne tus sentidos Cuando tus alas no puedan aletear Cuando el invierno te vista con su frío Cuando el astro no quiera iluminar
Cuando el entusiasmo dé la espalda al desafío Cuando tu verdad no se pueda respaldar Y tu alma irrumpa en el extravío Amor recuerda... estaré contigo.
Porque sé estar, o no estar, Ser la fuerza que combate tu vacío El silencio que calma tu vendaval Las alas que impulsan tu destino
La sonrisa que ilumina tu faz La esperanza ante todo desafío El asta que ondea tu verdad, Quien hace de tu alma su camino.
Porque soy de tu barca su anclar La pasión que se abraza a tu latido El estallido que no se hace esperar, Quien arranca de tu llanto un suspiro
Quien se ciñe al amor incondicional. y hace de tu eco un solo himno y llena los huecos de tu soledad, con su fuerza, su entrega y su delirio.
Quien sabe decir “te amo” sin hablar, Ser el espasmo de tu vientre enloquecido Ser el velo que descorre su verdad, y la verdad es que te amo sin motivos.
Y si un día naufragas en alta mar... Amor recuerda... ese día… naufragaré contigo.
(Adela Castillo)
los caminos que conducen a tu alma...
¡Qué sola estabas por dentro!
Cuando me asomé a tus labios un rojo túnel de sangre, oscuro y triste, se hundía hasta el final de tu alma.
Cuando penetró mi beso, su calor y su luz daban temblores y sobresaltos a tu carne sorprendida.
Desde entonces los caminos que conducen a tu alma no quieres que estén desiertos.
¡Cuántas flechas, peces, pájaros, cuántas caricias y besos!
(Manuel Altolaguirre)
¿Reproches?
Y tú me dices que tienes los pechos rendidos de esperarme, que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo, que has perdido hasta el tacto de tus manos de palpar esta ausencia por el aire, que olvidas el tamaño caliente de mi boca.
Y tú me lo dices que sabes que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre, de lastimar mis labios con la sed de tenerte, de darle a mi memoria, registrándola a ciegas, una nueva manera de rescatarte en besos desde la soledad en la que tú me gritas que sigues esperando.
Y tú me lo dices que estás tan hecha a esta deshabitada cerrazón de la carne que apenas si tu sombra se delata, que apenas sí eres cierta en esta oscuridad que la distancia pone entre tu cuerpo y el mío.
(José Manuel Caballero Bonald)
September 23 Muy pocas cosas me quedan...
En otoño
Ya sabes, el otoño suele pasar sin grandes algaradas. Tranquilo, reposado, algo indolente, cargado de defensas, de corazas. Se dice que el otoño va pesando en el alma, que se empapa de una tristeza levemente ausente, consciencia del fracaso más que nada. Tiene días ese otoño de negros nubarrones que desatan presagios de dolor, temor de muerte que cruza por detrás de la ventana. Cuando llega el otoño, el tiempo empieza a ser algo que pasa, un cuento con final que siempre hiere, una cuenta hacia atrás que nos traspasa. Pero es también otoño ese racimo de uvas que desgranas, madurado ante un sol casi inclemente, convertido en dulzura aletargada. Tiene el cielo en otoño vocación de pintor mientras acaba el día y se estremece en el poniente con un fulgor de luces y de llamas. Me quedan en otoño muy pocas cosas, las que me hacen falta para ser lo que soy honestamente. En otoño estás tú, eso me basta.
(“cristinadiez”)
Al esclavo de mis latidos...
NO PUEDO TOCARTE
Qué puedo decirte... si mi voz no tiene manos para tocar tus cabellos y sentir como son bellos. Y mi voz no tiene ojos para ver los destellos del sol de tu mirada... Y mi voz no tiene tonos, que describan la alborada y contarte con palabras lo que en mi pecho se acuna es como ver la noche clara, y no poder tocar la luna... Sin embargo quiero decirte en este verso improvisado que no importan las manos ni los ojos, ni la noche y que sin pensar en reproches en toda hora y sentido, eres la dueña de mi amor y yo, el esclavo de tus latidos...
(Miguel Angel Turco)
September 21 Dale vida a los sueños
Dale vida a los sueños
Dale vida a los sueños que alimentan el alma, no los confundas nunca con realidades vanas. Y aunque tu mente sienta necesidad, humana, de conseguir las metas y de escalar montañas, nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco, no los dejes que mueran de hastío, poco a poco, no les rompas las alas, que son de fantasía, y déjalos que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños y, con ellos volando, tocarás las estrellas y el viento, susurrando, te contará secretos que para ti ha guardado y sentirás el cuerpo con caricias, bañado, del alma que despierta para estar a tu lado. Dale vida a los sueños que tienes escondidos, descubrirás que puedes vivir estos momentos con los ojos abiertos y los miedos dormidos, con los ojos cerrados y los sueños despierto.
(Mario Benedetti) |
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